En una oportunidad escuché de un gran sabio decir…

LA MAYOR PREOCUPACIÓN, ES VIVIR COMPLETAMENTE DESPREOCUPADO. 

Al principio me costó bastante entender esto, hasta que llegué a la conclusión de lo que el sabio me decía era que, PARA NO VIVIR PREOCUPADO, LA SOLUCIÓN ESTABA EN OCUPARSE. 

Hoy en día la vida, la globalización, o como más te guste llamarla, de alguna u otra forma le hemos permitido que nos vaya arrastrando al famoso estrés, a mi juicio tan temido y odiado por muchos.
Y así sin darnos cuenta entramos en una especie de masificación, en la que interpretamos que el mundo nos dice que valemos según lo que rindamos.
El tema aquí en cuestión, es preguntarnos realmente, encontrándonos con nosotros mismos, ¿A qué o a quién le estamos dando el poder de nuestras vidas??? ¿De qué nos estamos haciendo cargo, cuando nos quedamos parados en la vereda de la preocupación?
Con el correr de los años los temas de salud suelen preocuparnos mucho más que antes. Y los hombres al igual que las mujeres no están exentos de esto. Es más en algunos casos, hasta me animo a decir que se preocupan mucho más de lo que creemos.
Seguramente vos “Hombre”, que estás leyendo entre líneas, no te sorprende esto que estoy diciendo.
Entonces antes de OCUPARSE, corresponde primero DISTINGUIR o identificar que es todo eso que te o me PREOCUPA (Por que como mujer, esposa, madre también quiero ser parte de este OCUPARME, se entiende no??? ACOMPAÑANDO)

Uno de los temas de preocupación en los hombres mayores de 40 años, son los problemas cardio vasculares, la obesidad, el aumento del colesterol, la hipertensión, la diabetes, la calvicie, los accidentes cerebros vasculares, la insuficiencia renal, insomnio, cansancio, apatía, dolores musculares, el sobre peso, y los problemas asociados con la actividad sexual, entre otros…Que si bien todos se relacionan con la edad, también se asocian notoriamente con el incremento de estrés.

Sin embargo está comprobado que muchos de estos trastornos o padecimientos podrían prevenirse o retrasarse con un diagnóstico y tratamiento temprano, si los hombres cobraran conciencia de la importancia del auto – cuidado de la salud y acudieran a realizarse exámenes periódicos.

En el caso del SOBRE PESO, un nutricionista acompañado de tu médico clínico, podrán acompañarte en este proceso, ellos son las personas indicadas para orientarte sobre la relación entre tu peso y tu talla, como así también aconsejarte sobre tu salud en general.

La MASA OSEA disminuye con la edad tanto en hombres como en mujeres, aunque no tanta como en las mujeres. En el caso de los varones, comienza una lenta y progresiva pérdida de la masa y el peso total de los huesos, ya que se pierde más tejido del que se forma.

Con la edad, los MÚSCULOS se hacen más delgados y disminuye la fuerza. Cuanto menos los utilices mayor será la posibilidad de atrofia de las fibras. Esta involución (proceso degenerativo) ocurre debido a que la secreción de la hormona del crecimiento declina, haciendo que los músculos se encojan y que la grasa aumente. Ello ocasiona que los hombres de esta edad tengan una menor fuerza muscular y una menor resistencia aeróbica al hacer ejercicio.

Alrededor de estos años, EL CORAZÓN Y EL SISTEMA CIRCULATORIO pueden comenzar a manifestar alteraciones ocasionadas por malos hábitos pasados. Sin embargo, esta etapa es un buen momento para llevar a cabo ajustes a dichos hábitos, tales como modificar la alimentación, consumir alimentos con menor tenor graso, reducir al máximo el consumo de sodio, beber cómo mínimo dos litros de agua diarios, empezar a hacer algún ejercicio regularmente. Un cambio de actitud puede hacer que el riesgo de enfermedad cardiovascular disminuya notablemente.

Recuerda, como hablaba al principio que el estrés, el mal humor y la vida sedentaria son factores que contribuyen al deterioro del sistema circulatorio, cuando sientas que fuiste dominado por el estrés detente por unos minutos, toma aire y pregúntate ¿A quién le estás dando el poder de tu vida?

Para que empieces a OCUPARTE, con todo esto ya tienes más que suficiente.

 Cuanto más conocemos, menos probabilidades tenemos

que nos invadan los miedos o las preocupaciones.