Parece mentira que ya estén terminando los juegos olímpicos.

Ayer los argentinos nos alegramos en recibir la noticia de que ya teníamos otra medalla de oro, en este caso, Santiago Lange y Cecilia Carranza Saroli campeones en vela. A mi juicio CAMPEONES DE LA VIDA…

¿Alguien sabe de la historia de vida de Santiago? ¿Alguien conoce los gigantes obstáculos que tubo que atravesar para llegar a la meta soñada?

En una nota del diario Clarín Santiago nos cuenta -“Me separé de mi esposa y viví en un barco. No tenía un mango, un amigo me prestó un barco y terminé viviendo cuatro años ahí”.
Claro que con dos bronces en su poder, a él sólo lo obsesionaba el metal más preciado. Y al ansiado oro llegó este martes Lange en la clase Nacra 17 junto a la rosarina Cecilia Carranza Saroli, el talento que eligió el gran velista argentino para su nueva aventura olímpica.
Pero lo más asombroso, motivador y hasta nos invita a desafiarnos a nosotros mismos, es que el año pasado un cáncer le quitó un pulmón a Santiago pero no pudo contra su sa pasión de navegante y sus inconmensurables ganas de vivir. Fueron días complicados para la dupla subcampeona del mundo del año anterior porque todas fueron incógnitas al principio. Sin embargo, mucho antes de lo imaginado, Santiago estaba otra vez en su mundo, entre barcos, mástiles y velas, trabajando sobre ese proyecto del Nacra 17 que lo fascinó de entrada.

Al leer hoy la frase de Seneca “CUANDO UN HOMBRE NO SABE HACIA DONDE NAVEGA, NINGÚN VIENTO LE ES FAVORABLE”, pensé en Santiago

“Este si que tiene claro hacia donde navega, y todos los vientos se convirtieron en sus cómplices”.

Nuestra situación actual es en gran medida el resultado de nuestras decisiones.

¿Cuántos de nosotros ante el menor resfrío, dolor de panza o de cabeza, nos quedamos como inmóviles? ¿Y dejamos que las circunstancias le ganen a nuestros sueños?

Obvio que hay que respetar y escuchar las señales de nuestro cuerpo. Pero también ver si ese dolor o molestia me está invitando a quedarme en esa zona de confort, es decir en ese lugar que conozco.
Recuerden que nuestro inconciente como puede ser nuestro aliado, también puede ser nuestro enemigo.

 ¿Qué hubiese pasado si Santiago no le hubiese hecho frente a la adversidad?

El aprendió a luchar junto a los vientos (la separación en su matrimonio, el cáncer), no en contra de ellos.

Existe en todo ser humano una gran resistencia al cambio, ya sea por ser fieles a patrones familiares, como culturales.

La pregunta existencial para mi es:

¿Para qué me resisto?

El gran médico siquiatra Carl Jung nos dejó esta frase para que la analicemos y reflexionemos “LO QUE RESISTE, PERSISTE”

¿Alguna ves se han preguntado porque esta conocida frase no dice “tus sueños persisten” y sí” a lo que resistes persiste?

Porque Carl Jung tenía muy claro que en nuestro diario vivir estamos más acostumbrados a poner nuestra energía en lo que no queremos, que en lo que queremos.

En las sesiones de coaching veo un factor común, es como una epidemia, todos sufren de “poner la energía en lo que no quieren”, entonces se preguntan ¿Cómo hago para conseguir lo que quiero?
Al escuchar me doy cuenta de qué están poniendo toda su energía en sus problemas, sus preocupaciones, en lo que les falta y como si fuera poco, le echan la culpa a los demás de lo que les pasa.
Cuanto más enfocados estemos en el problema, más vamos a atraer de lo mismo.
A veces pienso que tenemos “descompuesto” nuestro punto de enfoque, vivimos como acostumbrados a poner la atención en los problemas, los nuestros, los de la vecina, los de la persona que encontramos en la cola del banco, que terminamos sufriendo un “derroche cotidiano de energía” y lo que es peor, ese derroche va direccionado directamente a lo que no queremos, por eso se cumple “A LO QUE RESISTES, PERSISTES”, porque en eso estamos poniendo la energía, la atención.
No es algo que se logre de un día para el otro, es un trabajo cotidiano prestarnos atención

¿A qué le estoy poniendo hoy mi energía?

Algo que funciona es comenzar por unos minutos por día, hasta que te des cuenta que tu energía está enfocada en lo que querés y no en lo que no querés.
Te aseguro que no vivo en una nube, vivo en la misma sociedad que vos, me rodean las mismas cosas, estoy transitando un proceso que significa comenzar a direccionar mi energía, y lo único que te puedo asegurar es que es posible que logres elegir en qué poner tu energía, es solo comenzar, es algo cotidiano, es como un” tratamiento”.
Riega cada día tus sueños como lo hicieron en este caso Santiago y Cecilia, con tu energía positiva, y así crecerán y en un tiempo será parte de tu diario vivir aprender y practicar la maravilla de poner tu energía solo en lo que querés en tu vida.

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