¿Sabés cómo manejar tus emociones frente a momentos de crisis,  estrés o presión para solucionar algún problemas?

Para que no te estreses más de la cuenta, te comento que menos del 80% de las personas son buenas en ello.

Pero gracias a las Neurociencias podemos darle batalla.

Paso 1. Identifica  la bioquímica

Cuando nos encontramos bajo una situación de exceso de presión y estrés,  sentimos la necesidad de abandonar o huir debido a que la amígdala interpreta la situación como una amenaza, esto hace que tu cerebro segregue hormonas que le indican al sistema nervioso que esté preparado para tomar medidas drásticas.

Como huir no es la solución, es ahí donde tu cerebro y cuerpo no logran ponerse de acuerdo,  generandote una situación de desesperación y bloqueo. ¡Esa es la manera de cómo funciona nuestro cerebro!

Paso 2. Etiqueta tus emociones 

Si quieres mantener la situación bajo control, será necesario que interrumpas este ciclo. La amígdala es la parte del cerebro donde se procesa la memoria y se interpretan las emociones. Colocarle etiquetas a  esas emociones puede tornarse en una de las soluciones.

Por eso te recomiendo que analices la situación y cómo te sientes, dándole nombre a esos sentimientos, esto te va a  permitir catalogar la situación y crear un estado de dominio y control.

Paso 3. Respira conscientemente

Te invito a que realices este ejercicio, cuenta del 1 al 10 al momento de inhalar, hazlo de manera profunda y lenta, después comienza a exhalar contando del 10 al 1. Al respirar de esta manera  llevas más oxígeno a tus pulmones y al torrente sanguíneo, contrarrestando la reacción de tu cuerpo al sentir presión y estrés,  que es el efecto contrario de la reacción de lucha o huida. Con esto le estás diciendo a tu cuerpo y al cerebro que ya no es necesario aumentar la intensidad de su reacción de lucha o huida.

Paso 4. Dale un resignificado a tus emociones

Una vez que hayas interrumpido el ciclo de presión y estrés de manera orgánica, es momento de etiquetar de nuevo las emociones, pero ¡Ojo! Hazlo de manera objetiva, asegúrate de saber qué es positivo y qué es negativo: Miedo = Anticipación, Frustración = Decepción, Preocupación = Desolación, etc.

Mantén una respiración lenta y profunda. Mientras repites este paso y comienzas a darle nombre y forma a tus sentimientos, sentirás cómo la calma comienza a llegar. Lo que sucede es que tu mente está tomando conciencia de la situación, creando un estado de poder y dominio, y con ello, la calma.

Utiliza a menudo estos tips y verás cómo tus niveles de estrés comenzarán a reducirse.