Cada vez es más común escuchar la preocupación de los hijos por ver envejecer a los padres.

Ahora bien ¿Cuáles son las reacciones, emociones y sentimientos que se disparan en los hijos al momento de elegir tenerlos bajo su cuidado?  

Afrontar la situación de dependencia de nuestros padres suele provocar muchas reacciones, que ocasionalmente puede pasar por diferentes etapas.

 

Una de esas etapas es la negación de que esté pasando eso y eso va a implicar un proceso de aceptación de lo que está ocurriendo.

Es normal sentir querer seguir siendo esos niños que fuimos cuidados y atendidos por nuestros padres, aunque sea un llamado de teléfono, o cuando nos ocurre algo (aunque sea un resfrío) saber que contamos con ellos, para que nos hagan un mandado o nos pongan la ropa en el lavarropas.

Al llegar el momento de darnos cuenta que todo eso ya no es como era, sentimos como que el mundo se nos viene abajo, por que llegó el momento de realmente ocupar por completo el rol de ser adultos.

Muchos hemos optado por diferentes circunstancias, llevar a vivir con nosotros a nuestros padres, nos hemos dejado llevar por el gran impulso del amor y valoración hacia ellos, y eso está estupendo.

Ahora ¿Qué pasa cuando todo se complica?,

¿Cuándo después de un tiempo de haber convivido nos damos cuenta que nuestras fuerzas y tolerancia disminuyen día a día?…

 

Cuando los problemas se hacen presentes y sentimos que no existe una escapatoria, comienzan a aparecer los miedos y las dudas. Como por ejemplo preguntarnos ¿Y ahora qué hago? ¿Cuánto tiempo podré seguir así? ¿Cómo voy a poder repartirme entre el trabajo, la casa, mi familia y el cuidado de mis padres? Ante estas preguntas, suelen producirse diversas reacciones como la hiperactividad, ansiedad, depresión por no poder cumplir con todo lo que nos habíamos propuesto o en otros casos puede ocurrir un bloqueo emocional y tener pensamientos y sentimientos obsesivos que logran impedir encontrar soluciones.

Toda esta cascada de sentimientos y emociones producidos al darnos cuenta de lo que pasa, hace que la frustración  también aparezca y ahí la bronca, como la culpa empiezan a adueñarse de la situación.

¿Te pusiste a pensar en realidad que es lo que más te molesta de todo lo esto?

 

Muchas veces me habrás escuchado decir que el miedo, como cualquier otra emoción nos está invitando a algo.

Para eso lo primero será identificar ese miedo, por eso te pregunto ¿Qué sientes al nombrarte la palabra sufrimiento? Ya sea el tuyo propiamente o el de los otros.

Una vez leí que al aceptar estamos dando paso a la ternura. Cuando logramos darnos cuenta, que ese padre o madre que hoy están bajo nuestro cuidado ya no son los mismos que eran, podemos aprender a verlos como a un niño. Podemos ver como que los roles cambiaron, al convertirnos en padres de nuestros padres, haciendo lo mejor que podemos, dando paso a la ternura, al reconocimiento y agradecimiento.

Soltar lo que alguna vez fue, hará que nos posicionemos mucho más en el presente, cuando realmente soltamos estamos comenzando recién ahí a aceptar, esto implica el darse cuenta que es necesario soltar el control de creer que todo lo que pasa está en nuestras manos.

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