¿Cómo solés gestionar esas emociones que te resultan molestas? 

Las emociones en realidad no son ni buenas, ni malas, todas las emociones son necesarias y es bueno permitirte sentirlas, aceptarlas.

En esta meditación con visualización te invito a que le pidas a alguien de tu confianza que la guíe, que busques un sitio tranquilo, donde nada, ni nadie te moleste y vas a dedicarte unos minutos solamente para vos.

Sentate en una postura cómoda, con tus manos sobre tus piernas, ahora cerrá tus ojos, realizá tres respiraciones profundas, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. 

Tomá consciencia de como está tu cuerpo en este momento, ¿Cuál es tu postura? 

Y con cada respiración vas a ir notando cómo entra el aire más fresco cuando inhalás y más cálido cuando exhalás. Si te agrada también podés poner una mano en tu pecho y otra en tu abdomen.

Centrate en aquella parte de tu cuerpo que te permita contactar mejor con tu respiración.

Ahora podés volver a tu ritmo de respiración normal. Date un tiempo para entrar en esa sintonía. Permitite calmarte.

Recordá ahora el momento cuando sentiste esa emoción difícil, molesta, puede ser que sea muy reciente o quizás de hace algunos días, imaginá que la sentís en tu cuerpo en este mismo instante. 

Puede ser miedo, frustración, enojo, verguenza, tristeza, envidia, sentila, dejala entrar en vos, algo lo ha provocado, puede ser un pensamiento, una persona. 

Prestá atención cómo influye esa emoción en tu cuerpo, puede ser que sientas un nudo en la garganta, una opresión en el pecho, te hierva la sangre, un malestar en el estómago o un mareo, ¿Dónde sentís esa tensión?

Imaginá que estás en plena naturaleza, en el sitio dónde te sentís bien, es un día soleado y sentís la energía del sol, que te acaricia, te envuelve y te hace sentir muy bien.

Ahora volvé a mirar esa emoción que estás sintiendo y observala desde afuera, te invito a que visualices que estás saludando a esa emoción, saludala diciendo, bienvenido miedo, bienvenido enojo, bienvenida tristeza, bienvenida frustración, bienvenida envidia, sentí que es normal sentirla, que no hay nada malo en ella, ahora que la pudiste ver desde otra perspectiva, te podés hacer algunas preguntas. 

¿Hay algo que no podés aceptar en vos?

¿Hay algo que no podés aceptar en otra persona?

¿Hay algo que podés aprender de esa situación? 

Decile a esa emoción que te parece muy bien que haya venido porque entendés que quiere enseñarte algo, que no habías notado antes.

Te invito ahora a que vuelvas a sentir esa energía del sol, que te relaja, imaginá cómo se relaja esa zona que antes notaste estaba tensa.

Ahora vamos a distanciarnos un poco más de la emoción, vos no sos la emoción, sólo la sentís, vos sos mucho más grande que la emoción, la emoción ha sido como una nube que estaba tapando tu visión, tu cielo, soltala, dejá que se vaya y a que tu vida vuelva la alegría, la paz, el amor, el entusiasmo, el orgullo por tu camino recorrido.

Permitite darle gracias a esa emoción, seguro que ha llegado a vos para enseñarte algo y luego soltala, gracias miedo, gracias ira, gracias frustración, gracias envidia, gracias tristeza, ahora te dejo ir en paz, es cómo soltar una mochila que fuiste llevando muy cargada y de repente te das cuenta que es necesario soltar algunas cosas porque ya no las necesitás.

Para que puedas relajarte un poco más, contá del 10 al 1 muy lentamente y verás cómo baja la intensidad de la emoción, tus músculos están más relajados, las tensiones abandonan tu cuerpo, sentís cómo la luz te está envolviendo, tu respiración es más lenta, el sitio en dónde estás te hace sentir muy bien. 

Ahora volvé a respirar profundamente, dejá ir tus pensamientos que te agobian y elegí  decidir desde el amor, ya no está en vos esa emoción.

Recordá y guardá esa sensación  de luz que llevás dentro, siempre estará con vos.

Ahora te sentís con más paz y fuerza interior, sabés que en otra oportunidad esa emoción podrá volver a visitarte, pero ya estás mucho más preparad@, para gestionar ese encuentro con esa emoción.

Poco a poco, empezá a mover los dedos de tus manos, de tus pies, volvá a tu habitación y cuando te sientas list@ ya podés abrir tus ojos.

Tené siempre presente, que cada vez que sientas como que una emoción te secuestra, podés recurrir a esta meditación con visualización y si crees que podría ser interesante escribir algo de lo que sentiste, hacelo.

Y ahora agradece a tu guía  superior, 

que te acompaño durante este momento.

 

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