El verme y ver a otros correr todo el día, el no permitirnos un descanso durante el día, me hizo pensar, en lo que nos estamos perdiendo, por embarcarnos en la locura de la exigencia. Y así sin darnos cuenta vamos cayendo… perdiendo a ese ser excelente que queremos llegar a ser.

El tema es que en esa locura desenfrenada nos estamos olvidando de algo fundamental, ¡¡¡NUESTRO CUERPO!!! que muchísimas veces nos está gritando y nosotros ni siquiera escuchamos un susurro. Hasta que un día nuestra salud comienza a darnos señales que algo está andando mal, que es necesario que paremos la máquina, si queremos seguir adelante.

Así fue, que pensé ¿Qué tal si me permito un mejor descanso? Para eso es necesario conocer un poco más sobre el tema, y por sobre todas las cosas comprometernos a ponerlos en práctica, ¿Porqué digo comprometernos? Por que sin un verdadero compromiso no hay cambio,  así que aquí van algunos de mis conocimientos.

Postergar el descanso cuando más lo necesitamos, hace que entremos en un estado de estrés innecesario. Podemos dedicar durante el día para descansar entre 30, 60,90 minutos, no es necesario hacer una siesta de 3 horas

Muchos, y a veces me incluyo, nos cuesta tomarnos estos permisos, terminamos creyendo que es una pérdida de tiempo o que nos estamos volviendo algo vagonetas. Lo que la mayoría de las veces no tenemos en cuenta que un buen descanso siempre nos va a regenerar por dentro y por fuera.  

Lo que nos  va a ayudar mucho será incorporar al descanso emociones de paz, bienestar, tranquilidad, amor e incluso alegría.

Si mientras descansamos sólo nos vienen sentimientos de ira, dolor o enfado, el descanso se convertirá en un infierno y hará más frágil nuestra salud física y mental.

Si nos cuesta llevar emociones positivas al descanso, es una herramienta poderosa buscar en los recuerdos imágenes o escenas que sean muy agradables y que faciliten el descanso.  Los recuerdos van cargados de emociones. Aprovechemos los recuerdos con emociones positivas para sentirnos mejor.

¿Cómo  estás amando tu dormitorio, tu sofá, tu sillón del patio o balcón? ¿Dónde eliges descansar, sientes que es un lugar placentero, o está lleno de papeles, ropa tirada, o es un lugar donde hace mucho que no se ventila? Es necesario amar el lugar donde vamos a descansar, amar la cama, la almohada, el sofá, el sillón, por que esto nos va a facilitar el buen descanso. Si en cambio sentimos que nos incomodan, solo vamos a conseguir estresarnos más. Se sabe que a todo lo que amamos hay que brindarle tiempo, energía y cariño, así que, ¿Qué te parece si primero, ventilamos ese dormitorio, lo limpiamos y ordenamos, prendemos un hornillo con alguna esencia que nos relaje, y luego nos disponemos a descansar mucho más placenteros? Otro punto importante a la hora del descanso es el tema de la luz, y la temperatura, lo mejor es no irnos a los extremos, buscar algo intermedio es lo ideal.

Cada parte de nuestro cuerpo es valioso y se comunica  a cada momento con nosotros mismos, el tema es aprender a escuchar. Por ejemplo: si estamos mucho tiempo de pie o caminando, nuestras piernas cansadas nos pedirán sentarnos o acostarnos.

Aunque para muchos parezca ridículo hablar con esas partes de nuestro cuerpo que están más doloridas que otras, expresarle nuestro deseo que se mejore, junto con una respiración y exhalación profunda, es una excelente medicina natural. Antes de recurrir a analgésicos, es mucho mejor utilizar el poder de nuestra mente para aliviarnos.

Puede ser que estemos descansando en nuestro sabroso sofá y no tengamos deseos de dormir. Una manera muy fácil de ayudar a descansar la mente y el cuerpo es viajar a través de la imaginación. Cerremos los ojos, respiremos hondo y permitamos que la mente viaje a sitios que  sean muy relajantes. Los mejores lugares son aquellos que salen de  la mente creativa y divertida.

La música también puede ser una gran aliada,  es medicina para el alma y para el cuerpo.  Ponerse un poquito de música suave antes de dormir favorece el sueño.

Todos necesitamos dormir para poder vivir. Cada vez que dormimos nuestro organismo trabaja para renovar energías y reparar tejidos.

Divino tesoro poder disfrutar de la siesta.  Permitámonos esos pequeños descansos, para recuperar energías.

Unos buenos auto-masajes corporales son esenciales para favorecer el descanso: en la cabeza, cara, hombros, cuello, brazos, manos, espalda y cualquier otra parte del cuerpo.  No tenemos que ser unos expertos para darnos unos buenos masajes corporales. Todo es probar y buscar el punto clave para sentirnos  a gusto.

Si tenemos a alguien que nos ofrezca unos sabrosos masajes mucho mejor. Esta muy bueno recordar que EL QUE PIDE, RECIBE, así que no te prives nunca de pedir unos masajitos, aparte son geniales por favorecer los lazos afectivos y potencian la recuperación.

Si queremos descansar de verdad y recuperarnos, es de suma importancia olvidarnos del televisor y mucho menos de las noticias, esto genera mucho malestar e irritabilidad a nuestra mente. Reemplazar todos esos programas de televisión antes de acostarnos, por programas de humor, que nos hagan reír, divertir. O simplemente de paisajes o esos canales de música tranquila, seguramente harán que tengamos un mejor descanso.

¿Qué tal si nos proponemos a partir de hoy, vivir una vida mucho más relajada, para poder ser cada día más excelentes en lugar de exigentes?

 

 

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