Comúnmente los pacientes de podología  aumentan en primavera y verano.

Cuando comencé con esta profesión creía que era por que querían lucir mejor sus pies, ya que el calzado cerrado por unos meses quedaría prácticamente en el olvido. 

Con el tiempo comprendí que factores como las temperaturas altas, las caminatas más largas,  la sequedad, el contacto con el agua y el tipo de calzado, pueden provocar problemas en los pies durante la época de calor, como hongos, fascitis plantar, ampollas, sobrecargas, uñas encarnadas, grietas…

Las altas temperaturas suelen provocar

que los pies se agrieten y se llenen de durezas

Nuestros pies soportan el peso del cuerpo, aguantan largas caminatas y sufren las consecuencias de llevar esos zapatos de taco que tanto nos gustan a las mujeres.

Es por eso que nunca está de más brindarnos unos minutos para cuidar de los pies y llenarlos de belleza y vitalidad, sobre todo en verano.

Una época del año en la que las tiras de las sandalias, las altas temperaturas, la arena de la playa y el cloro de las piletas los estropean más que nunca.

Por eso te  invito a que sigas una serie de consejos para cuidar los pies en verano.

Los más importantes son los siguientes: 

Hidratación

¿Te diste cuenta  que tus pies se resecan más de lo común en verano?

En verano los pies al no estar cubiertos por el calzado, provoca una deshidratación de la piel. Por lo cual es muy común que aparezcan durezas en los talones y en otras zonas de apoyo, que si no las tratamos a tiempo hasta pueden llegar a infectarse. Es por ello que no debes olvidarte de hidratarlos al máximo bebiendo dos litros de agua al día.

Para hidratar bien los pies en verano hay que aplicar diariamente una crema hidratante o, si ya hay grietas, una emoliente a base de urea. Al extender la crema  es necesario tener cuidado que no quede acumulada entre los dedos, es decir observar que la crema sea absorbida por los pies,  siempre es mejor eliminar con una servilleta de papel el excedente ya que la excesiva humedad podría provocar la aparición de hongos.

El mejor momento para aplicar la  crema es por la noche, ya que el sueño reparador hará el resto.

En el caso de ser diabétic@, te sugiero que esto sea parte de tu rutina diaria. Las personas con diabetes y con problemas de circulación tienen que  extremar el cuidado de los pies en verano para evitar la aparición de grietas que se pueden infectar, por lo que deben hidratar muy bien los pies, usar un calzado adecuado, protegerse ante posibles heridas (por ejemplo, al pasear por la playa) y cortarse las uñas de forma recta.

Un buen truco de belleza natural consiste en mezclar una palta  con un yogur natural y un poco de miel. Aplica la mascarilla sobre los pies, deja que actúe durante 15 minutos y retírala con abundante agua templada.

Corte de uñas

Las uñas de los pies deben ser cortadas de forma recta (y no redondeada), durante todo el año, ya que al crecer pueden encarnarse a los lados.

En verano este cuidado hay que multiplicarlo, ya que los pies suelen hincharse por el calor, y esto puede favorecer a que la uña se encarne, y si no es atendida adecuadamente correrá el riesgo de una posterior infección, llamada granuloma.

Calzado adecuado

Abusar de ojotas y sandalias en verano puede ser perjudicial para la salud de los pies con la aparición de hongos, rozaduras o durezas, y provocar lesiones de tipo inflamatorio como fascitis plantar o esguinces. La piel del pie sufre cuando está sometida de forma constante al roce de las tiras de las sandalias, lo que ocasiona ampollas y/o rozaduras. Además, hay riesgo de fascitis plantar debido a que las ojotas y las sandalias obligan al músculo plantar a permanecer muy estirado, no sujetan bien el pie, por lo cual la marcha puede ser más inestable y aumenta el riesgo de padecer esguinces.

El zapato adecuado en verano es aquel que  sujete el pie lo más próximo a la articulación del tobillo, que sujete también el talón y que tenga arco interno. Te recomiendo que si vas a usar tacos sean entre 2 a 3 cm, que el calzado esté fabricado con un material flexible y si es posible con fibras naturales.

No significa que tengamos que desechar el uso de ojotas y sandalias, lo que si es necesario que no abucemos de ellas. Por ejemplo si vamos hacer deporte, o salir a caminar es necesario utilizar calzado deportivo.

Será conveniente que cambies habitualmente de zapatos y que alternes calzados de diferentes alturas para cuidar los pies y la espalda al mismo tiempo. Usar tacones favorece el desarrollo de  (Hallux valgus) juanetes. El dedo gordo ejerce presión sobre el resto de los dedos y el metatarsiano se curva hacia afuera. El peso ejercido sobre las articulaciones puede llevar a una inflamación y desarrollar callosidades. También puede aparecer deformidad en las articulaciones de los dedos, en forma de garra, o se formen ojos de gallo.

Tampoco  recomiendo llevar todo el tiempo chatitas,  ni tacos  de más de cuatro centímetros por el riesgo de juanetes (hallux valgus) y otras patologías en el pie.

Una forma de contrarrestar los efectos de llevar tacones es realizar ejercicios específicos para los pies tres o cuatro veces al día. Para estirar la musculatura de la pantorrilla, apoyar la parte delantera de los pies en un escalón y ejercer presión desde el talón hacia abajo.

Los baños de pies, los masajes y aplicar frío en la zona dolorida, puede ayudar a reducir las molestias en los pies provocadas por el uso de los zapatos de tacón. Además, para intentar evitar el dolor de pies se pueden utilizar plantillas y almohadillas especiales que protegen las plantas o el talón.

Prevención de infecciones

La mayoría de los  gérmenes crecen mejor con temperaturas cálidas y en medios húmedos, por eso el suelo de piscinas y duchas públicas es una fuente de contagio de hongos e infecciones como el pie de atleta o los papilomas plantares.

Pies secos

Secar cuidadosamente los pies luego de cada baño, insistiendo en la zona interdigital (entre los dedos), ya que la humedad favorece el contagio de hongos y otras infecciones, tanto en la piel como en las uñas. Permanecer demasiado tiempo en el agua provoca una maceración de la piel, que la vuelve más vulnerable ante estas patologías. Para evitarlos, dúchate siempre con unas ojotas o chancletas cuando acudas a un lugar público y sécate muy bien los pies después de haberlos mojado.

Protección solar

Los pies también necesitan protección solar. Durante el verano hay que protegerlos con crema para el sol, al igual que se hace con el resto del cuerpo. La zona más sensible es la zona del empeine, la cual es mejor que quede cubierta con protector solar  para evitar quemaduras.

Hiperhidrosis

Por las altas temperaturas, suele aumentar la sudoración en los pies y esto puede provocar  infecciones y otros problemas  Así, el exceso de sudor puede macerar la piel, especialmente los espacios interdigitales y la base de los dedos, provocando un reblandecimiento de la misma (la piel se vuelve blanca) y dando lugar a grietas que se pueden infectar.

 

Ahora que ya tenés a mano todos estos consejos, no tenés excusas para cuidar a tus pies.

Recordá siempre que ellos son tu sostén y necesitan mucho de tus mimos.

Abrir chat
1
¿Necesitás ayuda?
Hola ¿En que te puedo ayudar?