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“Te amo” – dijo el principito… -“Yo también te quiero” – dijo la rosa. -“No es lo mismo” – respondió él…
¿Crees que amar es lo mismo que querér?

Querer y amar son sentimientos muy diferentes, pero, por varias razones, terminamos confundiendo el querer con el amar y viceversa y como consecuencia de esta confusión vamos llenando nuestra mochila emocional de falsos “te quiero” y de “te amo” bastante vacíos.

Querer es tomar posesión de algo o de alguien. Es buscar en los otros eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, es ese buscar hasta encontrar esa media naranja, cuando en realidad nadie nos enseñó que somos naranjas bien enteritas, porque en algún punto nos reconocemos carentes.“

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde las propias necesidades. Entonces, cuando no vemos ese ida y vuelta, sufrimos. Cuando no nos sentimos correspondidos, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si ese otro no me da lo que espero, sufro. El tema está en que existe una gran probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, puesto que somos únicos y cada ser humano es un universo.

Para comprender aún más te voy a recrear un texto de Viviana Balbo que dijo en una oportunidad.
“Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.” -“Ya entendí” – dijo la rosa. -” No lo entiendas, vívelo” – agregó el Principito.